lunes, 28 de septiembre de 2015

28 de septiembre.

Ya hace cinco años.
Ya hace cinco años que me despedí de ti.
Ya hace cinco años del peor día de mi vida.
Ya hace cinco años de la sangre, de los 'esta vez sí que estaré bien', pero luego no.
Ya hace cinco años pero sigo echándote de menos.
Ya hace cinco años y sigo pensando que cuando cruce la puerta estarás ahí.

Hoy hace cinco años y llueve, todo está más triste sin ti.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Perderse no es malo.



Granada es ese hogar al que nunca quiero volver y del que luego nunca quiero marcharme.
Es un quiero y no puedo:
quiero amarla,
pero duele.
Duele volver a pasear por calles en las que.
En las que debería perderme.
Debería perderme, no poder volver a casa, dejar parte de mí en un portal.
A veces solo se necesita eso:
perderte en tu propia casa,
empezar de nuevo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Creer para qué.

Creo que la vida es como una gran patada en el estómago.
El dolor se extiende por todo tu cuerpo.
Duele.

Creo que crecer es como recibir un puñetazo en la nariz.
Te golpean y esperas pacientemente a sentir la sangre cayendo en los labios y luego por la barbilla.
Sigue doliendo.

Creo que vivir es recibir un golpe tras otro.

En realidad no creo en nada.

martes, 15 de septiembre de 2015

Por suerte todo pasa.



Si lo piensas, que te rompan el corazón es como cuando te entra champú en los ojos:
al principio escuece, duele, arde y eres incapaz de mantener los ojos abiertos.
Pero pasa el tiempo y la sensación desaparece.
Y así con todo.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Ya no sé nada.

Me asusta
el paso del tiempo,
el silencio,
la enfermedad.

Hace tiempo que.

Ya no sé qué
ni dónde ni porqué.

Hacía tiempo que no escribía.
Creo que me asustaba ver lo que tenía dentro.

Tampoco sé cuándo.
Cuándo me perdí,
digo.
Perdí las ganas de encontrarme,

ya no quiero conocerme.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Un sábado por la mañana llueve y ya parece otoño. Pero no.

Chloe Dewe Mathews                   


Llueve y yo tiemblo.
Los pies descalzos y las ventanas abiertas.
Invito al frío a entrar en casa.
En la calle la gente grita, pelea, llora.
Aquí todo es silencio.
Huele a lluvia y a un otoño que aún no ha llegado.
Sigo caminando descalza, no hay ruido.
El frío calma el dolor.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Hace un año me sentía igual que ahora.



Abre los ojos. Apaga el despertador. Vuelve a cerrar los ojos y respira hondo. Quédate un par de minutos más en la cama. Retira las sábanas lentamente, no hay prisa por empezar el día. Pon los pies desnudos en el suelo y deja que un escalofrió te recorra la espina dorsal. Arrastra con pesadez las piernas hasta el baño. Procura no hacer mucho ruido. Abre el grifo. Mete la cara bajo el agua fría y deja que tu cara se adapte. Trata de domar el lío de rizos que es en ese momento tu cabeza. Inténtalo unos minutos. Pierde la esperanza tras varios intentos. Vuelve a tu habitación. Busca ropa en un armario desordenado. Coge lo primero que encuentres. Vístete tranquila. No hay prisa. Busca una zapatilla. Luego otra. Encuéntrala en la escalera. Póntelas y mira fijamente los agujeros que tienen. Piensa en comprarte unas nuevas. Desecha la idea rápidamente. Baja las escaleras con cuidado, recuerda todas las veces que te has caído por ellas. Prepárate algo de desayuno. Aunque no quieras comer nada. Oblígate. Cuando acabes, lleva la taza al fregadero y lávala. Cuando hayas acabado apóyate en la encimera y deja volar la mente. No enciendas la luz aunque fuera esté nublado y dentro todo esté a oscuras. Siente como el borde de la encimera se clava al final de tu espalda. Deja la vista fija en un punto. Mira sin ver realmente nada. Olvida que el tiempo existe, que las manecillas del reloj se mueven sin descanso. Olvida las horas. Y los minutos. Imagina que has parado el tiempo.

Y la vida.

Vuelve a la realidad. Mira el reloj. ¿Cuánto llevas así? Quizá horas. Puede que solo segundos. Entonces rompe a llorar. Porque sí. Porque lo necesitas. Porque nadie lo va a hacer por ti. Llora todo lo que no has llorado en tu vida. Saca cada palabra, cada mentira, cada recuerdo que tienes clavado entre las vértebras.

Rómpete.

Que eres una bomba de relojería.
De esas que nunca sabes cuándo van a explotar. Hasta que explotan.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Té para curar estómagos tristes y cansados.

Desayuno infusiones. Mamá dice que curan.
No puedo comer. Los nervios han anidado en mi estómago y han dejado heridas.
Abiertas y sangrando.
Mi cuerpo es un montón de heridas. Todas tienen nombre. Todas están siempre abiertas.
Lo que ocurre es que el tiempo pasa y ya no sangran y simplemente las heridas permanecen ahí, abiertas y secas, recordando. Recordándome qué pasó, qué hice mal.

El sufrimiento es opcional. Mentira.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Tengo la piel llena de heridas que no paran de sangrar.

"Tú quieres decirlo: sobrevivir cansa."
Luna Miguel


Esta casa huele a enfermedad y lágrimas. Este miércoles sabe a cansancio. El frío está dentro, no fuera. Aquí dentro, clavado en el estómago. Extendiéndose. Como el cáncer. Cáncer cáncer cáncer cáncer. Mi piel no es fuerte, no resiste. Mi piel se abre y sangra. Sin control. Mi piel teme al cáncer. Mi piel está enferma. Estoy enferma, demasiado cansancio.

martes, 8 de septiembre de 2015

Martes que son cansancio y miedos atragantados.

"Hay cicatrices que se rebelan para volver a su condición primera: heridas. Y su frenesí no se conforma tampoco con retroceder un ciclo: quieren el acto nuevamente."

Pizarnik


¿Te imaginas?
Que un día dejo de temblar.
Ante la duda,
ante el miedo,
ante el cambio.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Mina llora porque le ha tocado vivir en un mundo cruel.




La perra tiembla y llora.
No entiende porqué quieren hacerle daño.

La perra me mira y me parte el alma.
No entiende porqué la abandonaron.

La perra se calma y se hace un ovillo entre mis piernas.
No entiendo cómo alguien le haría daño.

La perra se duerme mientras la acaricio.
No sé cómo puede ser tan buena.

La perra sueña y yo lloro.
No sé qué hubiera pasado si no la salvamos.

La perra ahora está bien. Sana.
No quiero perderla nunca.

La perra vive.
Y eso es lo único que importa.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Cuando Bruce Willis salvó al mundo y yo destrocé el mío.

Darren Ankenman                        
 Bruce Willis sangra pelea sufre ama gana acaba con los malos y se convierte en héroe mientras yo parpadeo respiro y cambio de postura en el sofá. No soy Bruce Willis. No salvo a la humanidad. No entro en Chernóbil en camiseta y acabo con los malos. No. Yo soy Chernóbil. Soy ceniza y restos de algo que un día fue pero ya no. Y aquí no viene nadie a salvarme de los malos. No. Porque yo soy la mala. Yo me he quemado por dentro. Yo yo yo yo. Ya no hay tú. Creo que nunca lo hubo.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Escribo todo lo que no digo y debería decir.


 William Turner                            



Mamá llora se rompe se hunde se estresa.
Pero siempre se levanta.

Papá calla calla calla y calla.
Decimos que está gordo pero en realidad creo que solo es su cansancio que está a punto de explotar.

Mamá se queja y sus huesos gritan:
no hay descanso para un cuerpo tan frágil.

Papá sigue callando pero lo veo:
veo sus ojeras y sus muecas de dolor y su cojera.

Veo que mis padres son las personas más fuertes del mundo.
Veo que se merecen menos cargas, más sonrisas.
Veo el mundo sobre sus hombros.
Pero ellos no se quejan, siguen soportando la carga.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Yerma.


Louise Bourgeois                              


Me asusta la idea de estar hueca por dentro.

Sueño con el vientre plano
para siempre.

Temo no ser capaz de alumbrar una vida
que no estoy segura de querer tener.

Cada noche sueño lo mismo:
desnuda frente al espejo
deslizo mis manos por mi vientre
duro y plano;
solo alberga vacío.