El tiempo pasa y yo no avanzo.
¿Estoy anclada?
Al miedo, a la rutina,
a esta cama que me esconde del mundo.
Abrazo a mamá como a un salvavidas:
deja que me quede aquí, junto a ti,
ayúdame a olvidar las responsabilidades.
El eterno temor a huir del hogar,
de los brazos que me protegen,
de las infusiones que calientan estómagos.
Cierro la maleta llena de preocupaciones,
de «que pasa si»,
de «y si no soy capaz de aguantar»,
de «no soy suficiente».
Me aferro con fuerza a mamá:
nunca estaré preparada.