domingo, 8 de enero de 2017

Abuela.

La abuela duerme
mucho, mucho.
A mediodía
me agarro a sus manos
y llegamos a la cocina,
pasito a pasito.
Sentada frente al plato
la abuela no recuerda cómo abrir la boca,
cómo masticar,
cómo tragar.
Y con cada cucharada
yo se lo recuerdo.

La abuela termina
y el beso le llega con felicitación:
¡eres una campeona!

Los ojos ausentes me lo recuerdan:
la abuela es ahora una niña.

3 comentarios:

  1. sólo me sale un suspiro y un abrazo. ay.

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  2. Esta involución la he vivido, ese aprender a no desaprender, ese premiar insultante. Leerlo bien plasmado da escalofríos.

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  3. Imagino una habitación tan oscura, un silencio tan abrumador. Y a la vez tanta vida en esos dos pares de manos, tanta luz en ese beso.

    Sólo te deseo un ojalá, que puedas moldear a tu deseo y necesidad.

    Un abrazo enorme,
    S.

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